Toni Catany – Me atreví a reinventar la naturaleza muerta

 

Por Marina Torné, periodista

 

Toni Catany (Llucmajor, Mallorca, 1942). Fotógrafo autodidacta. Vive y trabaja en Barcelona desde 1960. En el año 1968 publicó sus primeros reportajes sobre Israel y Egipto en la revista Destino y sobre las Islas Baleares en La Vanguardia.

En 1987 ganó el premio al mejor libro fotográfico, en la edición de 1990 de la Primavera Fotográfica de Barcelona, por «Natures Mortes». «La Meva Mediterránea» (1991)  fue galardonado por la Generalitat de Catalunya como mejor libro ilustrado del año*.

 

P. Si hablamos de las técnicas que utiliza usted…

R. Pues ningún problema pero lo que ocurre es que, a menudo, es un tema que el periodista no domina. Si explico una técnica, como que no suelen entender nada de fotografía, escriben sobre ello y no se entiende, porque él tampoco ha entendido nada cuando yo se lo he explicado. Este es el motivo de mi resistencia a comentar técnicas punto por punto. A mí las técnicas, me interesan muchísimo. Las utilizo en función del tema en el que esté trabajando en ese momento. Incluso, para obtener unos resultados óptimos, una cámara puede ser más adecuada que otra.

P. Fotógrafo de naturaleza muerta: su tema.

R. Me he pasado toda mi vida fotografiándola. Cuando comencé, nadie se ocupaba de ella. Era una temática completamente desprestigiada. Las únicas que se fotografiaban tenían como destino los calendarios de las tiendas de comestibles.

P. Jamones…

R. Sí. Y yo me atreví a reinventarla. He dedicado toda la vida a ella y en diferentes épocas. Creo he tenido cuatro o cinco etapas. En ocasiones lo he dejado y luego he vuelto con una técnica distinta, pero siempre con el mismo tema. Me di a conocer en Europa precisamente por la naturaleza muerta.

P. ¡Pero que con sus fotografías parece muy viva!

R. Sí. Lo que ocurre es que trato de reflejar mis sentimientos y vivencias a través de los objetos. Puede ser tristeza, exaltación… Es decir, intento expresar una emoción.

P. Un fotógrafo autodidacta se hace…

R. Haciendo fotos. A mí me interesaba mucho la fotografía y me puse manos a la obra.

P. Y disparando una y otra vez.

R. Sí, pero no de cualquier manera, si no sabiendo lo que quieres obtener. Si sabes lo que quieres ya es mucho, ya tienes la mitad del trabajo hecho, pero no sólo en fotografía, si no en cualquier otra cosa. Si te dedicas plenamente a lo que te gusta, un día u otro acabas consiguiendo lo que te propones.

P. La fotografía está ahí, sólo hay que…

R. En mi caso puede ocurrir pero sólo cuando salgo de viaje, fotografío naturalezas muertas «halladas». Las que hago yo, las fabrico. No las haces por casualidad, ni te esperan, ni nada. A partir de cero tienes unos sentimientos o unas ganas de explicar algo concreto. En función de ello, seleccionas unos objetos que sirven para explicar lo que tú quieres.

P. ¿Alma de pintor en sus obras?

R. La mayor parte de mis fotos sobre bodegones son en color, aunque hace tiempo trabajé en blanco y negro, y recientemente también lo he utilizado. La única referencia que tenemos sobre el color es la pintura y la pintura siempre me ha interesado mucho, pero claro, es una técnica completamente diferente. Cuando compones un bodegón para fotografiarlo, partes de una realidad determinada y hay que tenerla ante ti ya «hecha»; una luz que crea un ambiente determinado y que requiere de una técnica muy distinta. Lo que ocurre es que, a veces, estos extremos pueden coincidir y una cosa parecer otra: pintores cuyas obras se asemejan a las fotografías y fotografías que nos recuerdan a las pinturas.

P. Según Life, usted es uno de los cien mejores fotógrafos del mundo.

R. Sí, lo dijo la revista Life y es fantástico porque todos me lo mencionáis. Tuve mucha suerte, pero no me lo creí y aconsejo que no se lo crea nadie. Esto de ser el mejor, de ganar no sé qué… El deporte, yo lo entiendo para practicarlo, no para competir. Y en este caso, es lo mismo.


Fotografía: ©2012 Marisa Ferrer P.

P. Entonces el primer premio de hoy

R. Pues debería estar contento porque esta vez ha recaído en él.

P. Villalba estaba muy contento y orgulloso con el jurado.

R. Es como una lotería. Si el jurado no hubiera sido éste, posiblemente el premio hubiera recaído en otro, y tan bueno como el que ha ganado ahora. Esto de los concursos…

P. ¿Complicado ponerse de acuerdo?

R. Lo es. Cada uno defiende aquello que le gusta más, pero una cosa se nivela mcon la otra. Yo te podría decir que en los concursos que he participado, en todos hemos sido muy justos, lo hemos discutido mucho, excepto en uno, en el que alguien intentó influenciar al jurado.

P. Mala cosa.

R. Sí, pero el jurado hizo oídos sordos. Ha sido la única vez en la que alguien ha querido influir en la opinión general. En el resto de certámenes, todo el jurado ha sido muy limpio y se lo ha tomado muy en serio.

P. Está trabajando en…

R. Estoy autoeditándome un libro sobre mis viajes. Un sólo ejemplar. Lo hago yo mismo y me lo paso muy bien.

P. Su fotografía también es digital.

R. Absolutamente.

P.¿ Más talentos por descubrir gracias a este formato?

R. No. ¿No le parece a usted que la calidad no ha aumentado?

P. Pues no lo sé.

R. Ha aumentado la cantidad, pero a mí me da la impresión que la calidad no.

 

A lo largo nuestra breve charla, con el mar domesticado del Port Vell de Barcelona como telón de fondo, me he dejado mecer, suave y tranquila, por el dulce acento del maestro Catany, mientras el resto del equipo de 39ymas, se ha ocupado de la parte gráfica. Algunas instantáneas servirán para ilustrar el acto, otras, pasarán a formar parte del archivo. Una de mis compañeras se entretiene con las naturalezas muertas: cristalería, bocaditos deliciosos y tentadores… Libero a Catany del micrófono. Es tarde y el hambre aprieta. Cuando se aleja vuelve sobre sus pasos y me pregunta:

«Esto luego hay que arreglarlo, ¿no?
Es que una vez me hizo una entrevista una periodista y cuando me envió el borrador repetía sin cesar algunas palabras, y claro ¡aquello quedaba fatal! Una cosa es la conversación y otra el texto».

Espero que el maestro me disculpe si en algún momento me he repetido. Repaso una y otra vez. Puede que, aunque cada uno a lo suyo, él haya visto algo en lo que yo no he reparado. Mi obsesión: los adjetivos, atisbar el «the end» que me susurre que ya está, que no hace falta que le de más vueltas: la diferencia entre el genio y el aprendiz. Según palabras de Catany: «Si sabes  lo que quieres, ya es mucho».

Sí, pero ¡qué difícil averiguarlo!

 

 

marina.torne@gmail.com
Barcelona,06 de diciembre de 2012
La entrevista fue realizada el 29 de noviembre de 2012 durante la entrega del  XII Premio Eurostars Grand Marina de Fotografía 2012.

 

 

Fotografía principal:©2012 Leonor Sedó
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* Otros libros publicados:
«Somiar Déus» (1993)
«Obscura Memòria» (1994)
«Fotografies» (1997)
«Cossiols» (1997)
«Caliotips» (1998)
«Toni Catany, l’artista en el seu paradís» (2000)
«Toni Catany» (2002)
«Toni Catany. Photobolsillo» (2009)

Premios:
2000: Premio Miquel dels Sants Oliver, otorgado por la Obra Cultural Balear.
2001: Premio Nacional de Artes Plàsticas de la Generalitat de Catalunya.
2001: Premio Nacional de Fotografía.
2003: Premio Ramón Llull de las Illes Balears.